Emociones navideñas.

La navidad es sin duda la época más emocional del año; se siente en el ambiente, tenemos todos el -pretexto- o la motivación para demostrar a las personas que queremos por medio de detalles o regalos y se siente en el aire esa magia, ese afecto navideño, esas ganas de dar (al menos en mi caso…¡me dan ganas de llenar de detalles a todas las personas que rondan por mi vida!)

Es ese el espíritu de dar, esa es la autentica magia navideña, la de aprovechar esta época para demostrar tus sentimientos a las personas de nuestro entorno, lo que en cada año más me esmero de enseñarle a Iru (ya me tocará también inculcárselo a Elías) y no me refiero a lo material, me refiero a los detalles, unas galletas, unos dulces, unos brownies, unas tarjetas, una cartita, un dibujo…algo por medio del cual podamos repartir cariño a las personas que queremos, donde aprovechemos el mes y la magia para sacarle una sonrisa y un brillo en el corazón a la otra persona.

Me encanta la navidad, me encanta dar detalles a las personas que quiero, me encanta poder aprovechar el momento y hacerles sentir a través de algún gesto de este tipo a las personas que son parte importante en nuestras vidas; me encanta el espíritu navideño, me encanta el calor navideño…me encantan las fotos navideñas, me encanta crear tradiciones navideñas…pero, si te dijera que esto no siempre fue así, ¿me creerías?

Hoy en la mañana quería empezar este mes con nuestra primera foto navideña, y como siempre se me vinieron tantas palabras para armar una simple descripción de mi foto que, meritaba más escribir por aquí, que por allá. Así que todo el día reflexione, y descubrí incluso algo que nunca me había percatado.

Esto si siempre lo tuve bien claro, hay dos opciones en cuanto a sentimiento navideño que te puedo asegurar estaría muy reñido si hacemos una encuesta; tristeza por los que no están y felicidad por compartir con los que si estamos.

Para mi hubo un parte aguas en cuanto a mis sentimientos sobre la navidad; la mitad de mi vida (hasta que me casé…y aún todavía mas exponencial cuando nació Irune) para mi, la Navidad era el mes más triste de todos; si era muy emocionante para mi la parte de santa Claus y los Reyes magos, pero fuera de eso, era tristeza absoluta, noches de llantos infinitos hasta quedarme dormida, aunque nunca me atrevería a quejarme, ni a decirlo como queja porque este sentimiento solo estaba en manos de Dios…porque mi papá (y ya desde aquí mis sentimientos empiezan a llegar a mis ojos) mi papá sé que hizo todo lo humanamente posible para que mi hermano y yo no nos sintiéramos así. Mis emociones de tristeza navideña empiezan desde que mi mamá muere un 8 de diciembre, cuando yo tenía 5 meses…(hoy entre mis reflexiones después de 33 años de vida fue cuando caí en cuenta que nunca pasé una navidad con ella, ni una…) Mi papá, que fue un autentico papá luchón (así lo llamarían hoy) toma la decisión, de no volver a pasar en nuestra casa otra navidad más, y nos llevaba cada año desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero a pasar el mes entero a Orlando, a unas cabañas en Disney, “al lugar más feliz del mundo”, y así pasamos varios años…hasta que empezó a rehacer su vida.

Esos primeros años, mis recuerdos verdaderamente son de felicidad, mi papá logró su objetivo, era un mes entero donde solo estábamos mi papá, mi hermano y yo…nadie más. Hoy como mamá me pregunto ¿como le hacía para llevarme al baño? y tantas cosas en las que luego a uno se le cierra el mundo, pero todo de verdad que con ganas y amor se logra.

Ya después cuando todo se empezó a -regularizar- y regresamos a pasar estas fechas tan familiares en familia, yo ya habré tenido 7 años, el hecho de estar rodeados todos en familia, todos en su familia completa menos la mía, era para mi como un recordatorio de lo que no tenía. Aún hoy me mueve el alma entero escribirlo, pensarlo, meditarlo…pero si algo he aprendido a hacer en estos 33 años, y prácticamente 23 años de -terapia- ha sido aceptarlo y reconocerlo que es parte de mi historia, parte de lo que me ha hecho ser la persona y la mamá que soy hoy.

También es época de agradecer, y yo agradezco infinitamente a la vida cada día que mis hijos tienen a su familia completa, todos los días son un regalo más de Dios y es algo que a veces damos por sentado.

Pero, esta navidad así como las navidades pasadas, desde que decidí darle el giro sentimental, decido vivir la magia con alegría, a tope, cada vez con más emoción de abrir más mi corazón y llegarles al corazón a otras personas, de profundizar sin miedo, de dar sin querer recibir, de enseñarles a los niños la magia que siente uno cuando da de corazón a corazón, de disfrutar estas fechas lo más que se pueda con los que si estamos, mientras añoramos ese abrazo que nunca podremos dar, amor es amor. Y siempre agradeceré a Dios por la familia que me dio y por la familia que me ha dejado formar.

¿A ti también te remueven tus sentimientos estas fechas?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

+ 15 = 17